08. El testimonio de Gladiola Cantú y Fernando Mata.

“El testigo verdadero no mentirá; mas el testigo falso hablará mentiras”

Proverbios 14:5

Toda referencia o cita de las palabras de Fernando Mata y sus testigos, a menos que se indique lo contrario, serán tomadas de la “nueva edición” del documento donde Fernando Mata ha compilado la colección de mentiras y difamaciones que ha publicado en redes sociales.

En este punto, yo debería estar incluido en la lista de testigos, pero como no soy un testigo que sea útil para su agenda de DIFAMACIÓN, entonces me pone a mí como “solapador” de Luis Barros. ¡Qué conveniente! ¿No lo cree?

Cuando Fernando y Gladiola dicen dar “testimonio de que el hermano Luis Adriano Barros cometió los pecados de acoso sexual, lujuria, libidinosidad y mentiras, y Lorenzo Luévano fue testigo de esto”, se condenan a sí mismos como mentirosos. No es nada extraño que una pareja, aun siendo cristianos, mientan de manera descarada como lo hacen ellos (cfr. Hechos 5:1-11). Es mentira que yo haya sido “testigo” de cierto “acoso sexual, lujuria, libidinosidad y mentiras” por parte de Luis Barros. Si ellos no se arrepienten de estas mentiras por ellos mismos declaradas, entonces terminarán en el infierno, junto con aquellos que comulgan con ellos (cfr. Apocalipsis 21:8).

En su “testimonio”, ellos dicen: “Cuando Lorenzo Luévano y Luis Adriano Barros nos visitaron, acordamos vernos en el centro de León. Cuando llegamos al centro y los vimos afuera del McDonald´s, nos acercamos (ellos no nos habían visto) y fuimos testigos de cómo Luis Adriano Barros acosó a dos jovencitas, mientras Lorenzo Luévano miraba todo, recargado en la pared mientras sonreía. ¿Cómo fue que el hermano Luis Adriano Barros las acosó? Las estaba mirando con lujuria y libidinosidad de arriba a abajo, desnudándolas con la mirada mientras tenía la mano recargada en la pared en pretendida posición de galán de novela, y les decía a las jovencitas con una voz arrastrada que sonaba pervertida y acosadora: “¿Qué? ¿No me van a pichar nada?”

Vamos a analizar este “testimonio”, para darnos cuenta de que, en primer lugar, no es consistente con la realidad. Es importante notar que, Luis Barros y su servidor, dicen ellos, “no nos habían visto”. Y así, mientras ellos estaban parados en un lugar cerca del mencionado negocio, nosotros no los vimos, pero ellos sí pudieron ver con detalle asombroso cómo y qué estaba mirando Luis Barros, así como lo que él decía, y la reacción que las jóvenes tenían. Nosotros no los vimos, no vimos lo que hacían, ni les oímos, pero ellos, a pesar de eso, no solo nos vieron, sino que en tal posición distante en la que estaban, sí vieron lo que Luis estaba viendo y cómo estaba viendo, y oyendo lo que Luis estaba diciendo, y viendo qué hacían quienes estaban despachando. Aquí les muestro unas fotos del establecimiento, de frente y de costado:

Usted, estimado lector, juzgue dónde tendrían que estar Fernando y Gladis para ver y oír todo aquello que dicen en su falso testimonio. Al estar haciendo Luis el pedido, ¿pueden ver y oír lo que dicen que vieron y oyeron? Usted puede ver la distancia que hay entre la tienda y las bancas, así como la altura de la ventana, y entonces tener una idea de la altura que hay en la ventana exterior para hacer pedidos. Fernando dice que Luis “tenía la mano recargada en la pared en pretendida posición de galán de novela”, y al mismo tiempo, mirando de arriba para abajo a las jóvenes que estaban recogiendo el pedido. Como vemos, el testimonio de Fernando Mata y Gladis Cantú no corresponde con la realidad. Dicen que yo estaba también mirando todo, “recargado en la pared mientras sonreía”. Pero aquí no hay ninguna pared, son columnas que separan la ventana del local de al lado, y la puerta del local mismo. Si Luis tenía su mano en una de las columnas del local y yo estaba recargado en la otra columna, ¿Cómo es que no los podíamos ver? ¿Cómo es que ellos pudieron ver y oír todo eso, desde cualquier perspectiva, sin que los hayamos visto? Nada de eso es posible. ¿Cómo pudieron ver la mirada de Luis Barros, y lo que estaba él viendo, al estar a espaldas de ellos, dado que él está mirando hacia adelante y para adentro donde están las jóvenes que despachan? Para poder mirarlo, ellos tendrían que estar a un costado, con el ángulo suficiente para poder ver su mirada y al mismo tiempo poder ver lo que él está mirando, ver la reacción de las jóvenes que están dentro del local, ¡sin que Luis y yo los podamos ver en el proceso! Como vemos, tal testimonio carece totalmente de sentido con la realidad. He aquí una representación de cómo pudieron tener la perspectiva y la distancia para poder ver cómo está mirando, qué está mirando, la reacción de quienes están dentro de local y que está diciendo Luis Barros:

Las figuras amarillas corresponden a los posibles lugares donde Fernando y Gladiola pudieron haberse parado. La figura verde corresponde a Luis Barros. La figura azul a su servidor. La línea gruesa color gris es el frente del local, y las figuras color negro son las columnas del negocio. Cuando consideramos este diagrama, debemos tener en cuenta que el ángulo de visión del sistema visual humano viene a ser aproximadamente 180º en el plano horizontal, 130º en el plano vertical y 60º por encima y 70º por debajo de la vertical. Por tanto, y para que ellos pudieran ver lo que Luis estaba viendo, cómo lo estaba viendo, qué estaba diciendo y las expresiones de las jovencitas, o ellos son invisibles al ojo humano, o simplemente quieren engañar a quien no considera todos estos hechos.

Si usted mira otra vez las fotos del local, junto con el diagrama, y conforme al testimonio de Fernando y Gladiola, Luis Barros está cerca de una columna, pues según ellos, él estaba haciendo todo eso “mientras tenía la mano recargada en la pared”. Luis está representado con el color verde. Yo estoy en la otra columna, pues ellos dicen que estoy “recargado en la pared“, lo cual tiene que ser en la otra columna, representado con el color azul. Mata y Gladis han sido puestos en diversos puntos de color amarillo, y se ha indicado la perspectiva de su visión con flechas color azul. Para ellos poder “ver cómo mira Luis”, “qué está viendo Luis”, “oyendo lo que dice Luis” y la reacción de aquella con quien Luis habla, tendrían que estar muy pero muy cerca de Luis, y al mismo tiempo pasar anónimos de nuestra visión. ¿Cree usted que tal cosa es posible? ¡Claro que no!

Otra cosa interesante, es que Fernando Mata dice que las jovencitas estaban con “su blusita cortita y escotada” (como lo cuenta Mata en otra publicación). Sin embargo, los uniformes, ni son “blusitas cortitas”, ni tampoco son “escotadas”. Mi hija menor tiene varios años trabajando en McDonald’s, y me comenta que, con respecto a “escotes”, no son permitidos por políticas de seguridad y respeto entre los empleados y para con los clientes. Lo mismo me comenta el funcionario de “Recursos humanos Internacional” de la empresa, indicando que, “es inverosímil que una joven de la empresa esté laborando con escote”. He aquí ejemplos de los empleados de los establecimientos:

Como vemos, el caso se torna sumamente dudoso y, además, SUBJETIVO. Ellos están juzgando según las apariencias. ¿Es correcto dicho juicio? Mis hermanos, uno puede estar seguro de ver algo negativo en lo que una persona determinada esté haciendo, y al mismo tiempo estar haciendo un juicio incorrecto sobre ella (cfr. 1 Samuel 1:13). Desde luego, lo correcto ante una situación semejante, es indicar a la persona sobre lo que creemos está haciendo (v. 14), y así, la persona nos explicará si está o no haciendo aquello que nosotros creemos (v. 15-16). Si la persona está haciendo algo malo, y se arrepiente, habremos salvado de muerte un alma (cfr. Gálatas 6:1; Santiago 5:20); mientras que, al aclararnos que no está haciendo aquello que creemos, entonces no habrá más razón para seguir con eso, sino estar “en paz” (1 Samuel 1:17). No obstante, Fernando Mata y su esposa dicen haber visto tales cosas, sin habernos dicho una sola palabra en el momento que estaban ocurriendo los supuestos hechos pecaminosos. No, no estamos argumentando que el tiempo haga falsos los hechos, pues incluso, un señalamiento falso a tiempo, no convierte en verdad aquello que se imputa; pero, en cuanto a señalar el pecado del que somos testigos, eso sí, bíblicamente, debe hacerse al momento de estar viendo el pecado que se comete (cfr. Gálatas 2:14; Mateo 3:7).

Ahora, ¿Qué peso de evidencia tienen los supuestos hechos que ellos cuentan? ¿Vamos a concluir que una persona es tal o cual cosa, por lo que vemos y oímos? Por ejemplo, ¿podemos concluir que Fernando Mata es homosexual, debido a sus movimientos afeminados, color y melodía de voz? Y por favor, no me malinterprete, pero no soy el único que, al verle y escucharle, se hace esa pregunta. Para muestra, un botón, de uno de sus visitantes en su canal de YouTube:

Él no podría argumentar con respecto a eso, diciendo que no es homosexual porque está casado, pero ¿Qué prueba su estado civil? ¿Cuántos hombres no practican el homosexualismo, aun estando casados y teniendo hijos? Personalmente, cuando conocí a Fernando Mata, lo primero que vi y escuché fue a un hombre afeminado, por lo que me sentí sumamente incómodo con sus constantes alabanzas a mi persona, y la forma en que me tocaba y abrazaba. No son pocos los que saben del fanatismo que Fernando Mata tenía por Luis Barros y su servidor, ¿verdad? Pero ¿por qué razón cuestionaríamos su sexualidad? Por lo que se “ve y se oye”. Cuando un periodista preguntó al cantante Juan Gabriel si era homosexual, el cantante dijo, “lo que se ve, no se pregunta”. Entonces, si Fernando Mata y Gladis Cantú pueden llevar a cabo un juicio de esta naturaleza por lo que ven y por lo que oyen, ¿debe Fernando Mata confesar y pedir perdón por homosexualidad? ¿Pedirá perdón por su acoso sexual contra varones, al alabarlos, abrazarlos y acariciarlos como lo hace? ¿Me pedirá perdón por eso? Si no, entonces que deje de estar haciendo juicios subjetivos, y la próxima vez que crea ver algo, ¡que lo aclare inmediatamente!

Ahora, ¿dijo Luis Barros en tantas y cuantas palabras alguna declaración de contenido sexual? ¿Propuso sexo a las jóvenes? ¿Les ofreció dinero a cambio de sexo? ¿Les dijo que eran muy bonitas? ¿Se refirió a cierta parte de su cuerpo? De la misma manera que Fernando Mata nunca ha declarado explícitamente palabras de contenido sexual cuando bromeó y convivió con nosotros, aun así, y bajo su mismo criterio, ¡él también cometió los mismos pecados de los que acusa Luis Barros! ¿Lo aceptará? ¡Claro que no! Pero mientras lo hace, mostrará su inconsecuencia e injusticia.  

FM: “Después que vimos eso, yo, la hermana Gladiola Cantú, le dije a mi esposo, el hermano Fernando, que estuvo mal lo que el hermano Luis Adriano Barros hizo y que Lorenzo Luévano solo estaba ahí mirando y sonriendo, y que no me imaginaba a un cristiano fiel haciendo eso con ninguna mujer”

Respuesta: ¡Esto es el colmo de la hipocresía! Si fuese verdad lo que ellos están diciendo, es patético ver que, en la historia de Gladiola Cantú, ella tiene mucho qué decir sobre nuestra supuesta mala conducta, pero tiene el cuidado de no exponer a su marido en este cuento tan bajo. ¿Por qué no dice, “Mi esposo y yo hicimos lo mismo que Luévano? ¡No dijimos nada! Nos quedamos callados sobre eso, les recibimos en nuestra casa, teníamos una gran sonrisa, y hasta mi marido le mandó un mensaje muy bonito al amado y querido Luis Adriano Barros”. Si ella está tan admirada por no permitir en su imaginación a un cristiano fiel haciendo cosas como esas, ¿por qué no reprendió a su marido, por quedarse con la boca cerrada? ¿Por qué no lo reprende y lo expone públicamente por hipócrita, y por haber enviado a Luis Barros un mensaje tan lleno de halagos y calificativos sumamente positivos, al haber sido testigo de “pecados de acoso sexual, lujuria, libidinosidad y mentiras“? Su historia, evidentemente tendenciosa y sesgada, es evidencia de su mentira.

FM: “Lorenzo Luévano y Luis Adriano Barros niegan esto, pero damos testimonio delante de Dios de que esto ocurrió así.”

Respuesta: Una vez que hemos mostrado la falsedad de estas declaraciones, ¿Cómo no negarlas? ¿Aceptaría usted, estimado lector, acusaciones falsas de esta naturaleza? ¿Lo haría Fernando Mata, si uno o dos testigos, lo acusasen de conducta inmoral, relativa a cierta homosexualidad de su parte, sin presentar prueba alguna? ¿Lo haría? Por otro lado, no debemos caer en el truco sicológico de que, su testimonio lo dicen “delante de Dios”. ¿Ellos hablan “delante de Dios” y nosotros no? ¿Tienen ellos monopolio para hablar “delante de Dios”?

Pero, retrocedamos un poco, para considerar algunas cosas más en el testimonio que estamos revisando. 

FG: “Nosotros, la hermana Gladiola Cantú Rodarte y el hermano Fernando Mata… damos testimonio de que el hermano Luis Adriano Barros cometió los pecados de acoso sexual, lujuria, libidinosidad y mentiras, y Lorenzo Luévano fue testigo de esto, por lo que, al Lorenzo Luévano negar este hecho, se vuelve cómplice y solapador de Luis Adriano Barros.”

Respuesta: Nosotros, Luis Adriano Barros y su servidor, damos testimonio de que, estas acusaciones que hacen Gladiola Cantú y Fernando Mata, son mentiras. Aquí estamos en medio de una discusión entre cuatro personas. Dos dicen que pasó tal cosa, y dos que no. Si su testimonio vale algo, el nuestro tiene el mismo valor. La diferencia, es que ellos tienen un testimonio que he probado falso. Pero, consideremos, además de su testimonio, ¿Qué pruebas presentan para respaldar sus dichos? ¡Ninguna! Dado que Fernando Mata no tiene ninguna prueba que respalde sus dichos,  se adelanta a presentar una falsa analogía, con la cual intenta justificar su falta de pruebas. Él, de manera errónea, echa mano del caso cuando Pablo amonestó a Pedro en Galacia. Sin embargo, Fernando Mata no puede usar el caso de Pablo contra Pedro en Galacia, indicando que Pablo no tuvo que presentar pruebas para probar la hipocresía y error de Pedro. Mis estimados, tal argumento representa una paupérrima aplicación al caso que nos ocupa. El problema con ese misérrimo argumento, es que, como es su costumbre, Fernando Mata pasa por alto un elemento importante en la narración bíblica, el cual no está presente en la cuestión que nos ocupa. Por tanto, cuando Fernando Mata usa el caso de Pablo contra Pedro, para evadir su responsabilidad de presentar pruebas de sus falsas acusaciones, hace una falsa analogía. ¿Qué elemento hay en el caso de Pablo contra Pedro, que hizo innecesaria determinada prueba, para justificar el juicio y subsecuente reprensión de Pablo contra Pedro? Bueno, léalo usted mismo allí, en Gálatas 2:14, “cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos”. Pablo no solo vio las acciones de Pedro, sino que, al momento, le abordó, delante de todos, para tratar el asunto. Pablo no esperó años para redactar algún documento donde denunciara a Pedro a la distancia. No, mis estimados, Pablo trató el caso de Pedro de la manera correcta. ¿Acaso vio Pablo lo que Pedro estaba haciendo, se hizo el que no vio nada, escribió una nota donde hablaba de la “integridad” de Pedro allí en Galacia; y luego, al paso de los años, y por venganza, redactó un documento para acusar y desprestigiar a Pedro? ¿Fue así? ¿Verdad que no? ¡Desde luego que no! Por tanto, hay un gran abismo entre lo que hizo Pablo y lo que ahora están haciendo Gladiola y Fernando Mata.

FG: “Cuando Lorenzo Luévano y Luis Adriano Barros nos visitaron, acordamos vernos en el centro de León.”

Respuesta: Aquí vemos nuevamente, otro ejemplo de la clara falsedad de Fernando Mata y Gladiola Cantú. Fíjese que, casi al final de su testimonio, Gladiola Cantú dice, “yo, la hermana Gladiola Cantú, soy testigo de cómo hace varios años el hermano Luis Adriano Barros fue señalado en Nuevo León… antes de casarme con Fernando. ¿Leyó con atención? Ellos estaban bien contentos con recibir en su casa  a un hermano señalado de cosas muy serias, y ellos las sabían desde hace “varios años”. He aquí la evidencia de cómo ellos estaban esperando “con gusto” a este hermano en su casa, a pesar de saber todas esas cosas que ahora están contando. He aquí las palabras mismas del detractor y falso maestro Fernando Mata:

FG: “Hola, hermano buenas noches. Muy bien claro que sí hermano, estamos aquí al pendiente. El día que sea que llegue, aquí lo estaremos esperando con gusto.”

Como vemos, esta conducta vergonzosa solamente pone en evidencia su falsedad.

FG: “Damos testimonio de que el hermano Luis Adriano Barros es acosador sexual y mentiroso, porque no tiene la humildad para arrepentirse de sus pecados y solo dice: “Lo niego todo”, cuando hay testimonios de hermanos y hermanas fieles de diferentes países que testificamos lo que de él y Luévano hemos visto. Testificamos también que Lorenzo Luévano sabe cómo es Luis Adriano Barros, pues él mismo se los dijo a los hermanos Jobita Rodarte y Tereso Cantú en Nuevo León, y ahora miente diciendo que nunca dijo nada”.

Respuesta: Bueno, habiendo demostrado lo falso de sus declaraciones, este “testimonio” que ellos presentan aquí, solamente es “testimonio” de su mentira. Fernando Mata echa mano de la falacia del “efecto dominó”, pues, si Luis Barros no acepta tales acusaciones falsas, entonces no tiene “humildad”. Solo un tonto cae en ese juego barato de palabras. Yo podría usar el mismo truco argumentativo diciendo que, si Fernando Mata y Gladiola Cantú no aceptan que están mintiendo, dan evidencia de que no tienen “humildad para arrepentirse”. ¿Se arrepentirán de su mentira, y así, serán humildes? Sobre lo que, supuestamente yo dije a “Jobita Rodarte y Tereso Cantú”, ya hemos visto que, según las propias palabras de “Jobita Rodarte y Tereso Cantú”, yo no dije lo que Fernando Mata y Gladiola Cantú han contado. Aquí va, otra vez, la prueba de su falsedad:

Finalmente, y sabiendo que habrá quienes duden de la negativa de Luis Barros y de mi testimonio contrario al de Fernando Mata y Gladiola Cantú, creyendo lo que ellos han dicho de Luis Barros y su servidor, entonces, les confrontaré con el testimonio mismo de Fernando Mata.

¿Cuál es el testimonio del mismo Fernando Mata, un día después de ese supuesto acoso en McDonald’s?

El testimonio del mismo Fernando Mata, es por demás revelador, y pone de manifiesto la falsedad del testimonio que ahora, junto con su esposa, está distribuyendo por donde pueden. Según el mismo Fernando Mata, Luis Barros es una persona íntegra y con valores, ¡a pesar de haber acosado, supuestamente, a unas jóvenes en McDonald’s! ¿Quién puede creer su testimonio, y el testimonio de quienes le solapan sus mentiras? He aquí lo que él mismo dijo acerca de Luis Barros, precisamente un día después del supuesto acoso en McDonald’s:

¿Y qué es lo que dice “la parte en color negro”? He aquí la imagen a la que hace referencia Fernando Mata, para referirse a Luis Barros, un día después de haberlo visto y oído, supuestamente, acosar a unas jovencitas en McDonald’s:

Ver aquí la evidencia original, como la compartiera Luis Barros en su defensa.

¿Leyó con atención? Es ahora cuando dice que Luis Barros no es íntegro y sin valores, pero, ¿Qué decía en el pasado y, sobre todo, justo un día después cuando Luis supuestamente acosó a ciertas jóvenes en León, Guanajuato? Usted juzgue, estimado lector, y vea el cinismo de este individuo.

Como vemos, el caso del supuesto acoso por parte de Luis Barros en León, Guanajuato, y el que supuestamente ellos y su servidor vimos, es un cuento que Fernando Mata y su esposa Gladiola inventaron, y las palabras del mismo Fernando Mata así lo demuestran.

Entonces, mis estimados hermanos, amigos y contrincantes, he demostrado de manera indudable, que el testimonio de Fernando Mata y Gladiola Cantú es MENTIRA. Aunque ellos se aferren en sus declaraciones, la verdad no puede ocultarse. Ellos pueden poner de testigo a Dios de su falso testimonio, pero eso no significa que Dios lo avale. Si usted quiere seguir comulgando con este par de mentirosos, pues allá usted, advertido está. 

En nuestra siguiente entrega, estaremos analizando el testimonio de Jobita y Tereso Cantú, suegros de Fernando Mata.

Lorenzo Luévano Salas

Predicador de Cristo. 

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