En estos días, el detractor y falso maestro Fernando Mata ha estado engañando a sus seguidores con una supuesta victoria de su discípulo Jimmy Pineda. He aquí lo que el detractor y falso maestro Fernando Mata dice al respecto, para luego presentar algunos comentarios pertinentes de tales declaraciones, y luego presentaré evidencias que demuestran que la historia que cuenta el detractor es rotunda y absolutamente falsa. Otra mentira descarada más del detractor. Consideremos primero el video:
Fernando Mata, dice que “Jimmy los trae en jaque”, y lo repite como quien mueve piezas en un tablero imaginario, pero la evidencia que mostraré a continuación, y que quedó registrada muestra otra escena, porque no hubo jaque, hubo propaganda, y lo que están vendiendo como dominio, en realidad fue silencio, y más cuando yo acepté debatir en ese mismo momento, dejé el enlace de videollamada, insistí en entrar en vivo y en directo, pero ellos respondieron con evasivas, primero con el cuento del “debate formal”, después con el pretexto del sueño y del trabajo, luego con la obsesión por transmitir en su plataforma, y al final con el insulto, de modo que si algo quedó expuesto no fue un supuesto miedo que yo tuviese, sino la contradicción de quienes presumen valentía pero no se atreven a abrir el micrófono ni a conectarse para debatir en ese mismo momento.
Dice que Jimmy “trae en jaque” porque “recuerda de forma inquisitiva que la Biblia enseña que es un cristiano quien debe bautizar”. Eso suena fuerte solo en la garganta del que no exige texto, porque esa supuesta enseñanza bíblica no existe como ley revelada en el Nuevo Testamento, y la ausencia de ese mandamiento no es un detalle, es el vacío central de su doctrina falsa. Recordar una falsa doctrina no es traer en “jaque” a nadie. Es como si un testigo de Jehová nos hubiese recordado que “Jesús no es el arcángel Miguel”, ¿y qué? ¿Acaso aceptó el enlace para debatir y demostrar eso que nos andaba “recordando”? Reitero, recordar una falsa doctrina no es probarla. ¡Le faltó probar que tal disparate es una doctrina bíblica! Y cuando tuvo la oportunidad, no lo hizo, no quiso, ni el detractor mismo quiso hacerlo. Es fácil afirmar una tontería, pero otra cosa es demostrarla, ¿verdad?
Por otro lado, la cobardía del detractor es más que evidente. Sin pudor alguno, evita decir el nombre de la persona a la que se refiere cuando dice que no es “cristiano”, ni “hermano”. El detractor sabe que si menciona mi nombre, pronto vendrá alguno de sus oyentes a pedirme una respuesta. Sin embargo, y dado el discurso que por años el detractor ha proferido en mi contra, y en esos mismos términos, no faltó que yo tuviese en mis manos dichas declaraciones perversas y sin ningún fundamento para sostenerlas. ¿Qué las sostiene? La lengua infernal del detractor, nada más.
Cuando el detractor viene con el cuento de que tal persona no es “hermano” y que no es “cristiano”, debemos tener en cuenta que tales palabras son afirmaciones, no argumentos; son nada más ataques para esconder su vergonzosa actitud de que no quiso entrar a debatir en vivo cuando su mismo discípulo así lo esperaba. El hecho es que a nadie le debe importar que el detractor niegue “visas del reino” como si él fuese aduana del cielo. Lo que estuvimos esperando es que se conectara para que demostrara la veracidad de sus declaraciones. Estuvimos esperando que demostrara que esa persona que tiene en mente, y que no quiere decir quién es, que nos probara que tal persona no es “cristiano”, o “hermano”, y que probara como bíblica esa cantaleta de que Dios manda que “un cristiano” es quien debe bautizar. No lo quiso hacer, por lo que, estos ataques no son otra cosa que puras patadas de ahogado.
Cuando el detractor y falso maestro Fernando Mata cambia del texto al insulto, confiesa que se le acabó la Biblia y le sobró el veneno. El mismo intercambio lo mostró, porque cuando insistí en entrar en vivo, terminaron llamándome “sectario” y cuestionando mi bautismo. Eso no prueba nada. Eso solamente revela el espíritu faccioso que le ha invadido desde hace varios años, cosa que es exactamente lo contrario de lo que manda el Espíritu del Señor; porque si él presume de ser “cristiano”, entonces en lugar de proferir tales palabrerías, debería de estar dispuesto a presentar defensa “con mansedumbre y reverencia” (1 Pedro 3:15); pero, como vemos, hace lo contrario, elige el golpe bajo y las insinuaciones cobardes.
Y lo más teatral es cuando se presenta como héroe diciendo que “compromete personalmente a ir a bautizar a esa persona hasta donde él vive, y en la misma ciudad donde vivo yo, es decir, Ciudad Juárez. ¿Qué es eso? Pura fanfarronería que no responde a nada. Ofrecerse a bautizar no prueba su regla inventada. Es presión social y espectáculo, porque quiere que su audiencia confunda su pose con doctrina. Pero su oferta no llena el vacío bíblico. No presenta un solo texto donde Dios haya establecido el escrúpulo que predica, y eso demuestra que él mismo no es cristiano.
Y aquí vuelve a quedar expuesta la mentira del “jaque”. Si de verdad Jimmy hubiese traído a alguien en “jaque”, si de verdad hubiese “dominado” a alguien, o si de verdad hubiese “tapado la boca” a alguien, lo natural era que entraran al debate en el instante en que dije, “ahora mismo”, y entonces lo sostuvieran delante del público sin excusas ni aplazamientos, y sin imponer una premisa tramposa. Pero lo que ocurrió fue otra cosa. Yo puse el enlace y dije: “Entremos”. Ellos respondieron con el maquillaje de la “formalidad”, con el pretexto del sueño, con la obsesión por controlar la plataforma, y cuando nada de eso les funcionó, recurrieron al infantil insulto. Así que su “victoria” fue declarada en Facebook, pero fue rehusada en la videollamada. Eso no es jaque. Eso es propaganda que depende de la ausencia del que presume.
¿Cuándo se dejará el detractor de proferir tantas bravuconadas? Yo lo estuve esperando en Monterrey en dos ocasiones. Una en la congregación donde predica Luis Barros, y la otra en el debate con Guillermo Álvarez, donde dejó la silla vacía, con el pretexto de que “él no paga por refutar” (y ahora quiere viajar a otros países a refutar a personas que no conocen la verdad). Ahora sí pide apoyo para debatir, pero cuando el debate con Guillermo Álvarez, el hombre reculó con el pretexto más pobre que se le pudo haber ocurrido.
Así que, tengamos presente que lo que él llama “recordatorio inquisitivo”, no es fidelidad a la Escritura, es imposición sectaria. Y lo que él llama “triunfo” no es triunfo. Es una ceremonia interna para cubrir una retirada pública (cfr. Proverbios 12:19).
Bueno, ahora me dispongo a presentar las evidencias que demuestran que la narración que hace el detractor sobre la supuesta victoria de Jimmy Pineda es absolutamente falsa. Esperemos que no vaya Jimmy Pineda a borrar sus palabras en la plataforma donde las dejó escritas.
En el grupo sectario que se hace llamar “La Iglesia de Cristo – Romanos 16:16”, un espacio religioso donde se ha enquistado una institución humana que comercializa capacitación supuestamente bíblica bajo el rótulo de “Programa de Formación Bíblica Integral” (¡Una iglesia vendiendo cursos! Recuerde, el Facebook se llama, “Iglesia de Cristo – Romanos 16:16”), el detractor y falso maestro Fernando Mata, líder y fundador de ese movimiento, proclamó a voz en cuello el supuesto “triunfo” de uno de sus discípulos, Jimmy Pineda. Pero ese “triunfo” pertenece a la clase de victorias que solo existen cuando nadie abre el micrófono, cuando nadie comparece, y cuando la realidad se recorta a tijera para que encaje en la propaganda, porque lo que muestran las evidencias que a continuación presentaré, no vemos a Jimmy Pineda como un “ganador” dominando a “sectarios”, sino como un imitador barato del mismo detractor, celebrando con su maestro una victoria por adelantado, corriendo a cubrir la retirada con un disfraz de valentía, y escondiendo un hecho que grita más fuerte que cualquier publicación, porque cuando llegó el momento sencillo de conectarse y sostener lo que se presume en vivo y en directo, optaron por callar y evadir. He aquí lo que publicó el detractor:
Como se muestra en la imagen, el detractor y falso maestro Fernando Mata monta el escenario con lenguaje de aplauso interno y de burla hacia el contrario, felicitando a Jimmy Pineda como “fiel hermano y estudiante”, y afirmando que “ya trae de hijos” a quienes negamos que Dios haya mandado una clase particular de bautizador, rematando con el tono triunfalista de que “los está ultramega domando” y con la frase de propaganda, “tapando la boca a los falsos”, como si el debate bíblico fuera una corrida de toros donde importa más la ovación del populacho que la verdad del texto inspirado. Ese recurso no es argumento, es sugestión psicológica, porque intenta convertir una tesis en un trofeo antes de probarla, y pretende que el auditorio confunda ruido con evidencia, cuando la Escritura no corona a nadie por presumir, sino que humilló a los jactanciosos, porque “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (cfr. Santiago 4:6).
¿Cómo fue que inició todo este asunto? Bueno, su servidor publicó una de varias refutaciones que estoy preparando en contra de la doctrina del detractor y falso maestro, con respecto al tema de la clase de bautizador. Esta refutación la puede usted encontrar en mi sitio web: Esta es mi defensa. Pues una vez que Jimmy Pineda se percató de dicha publicación, entonces, aparentando gran valentía, me escribió lo siguiente:
Jimmy Pineda lanza un reto, no contra “sectarios” imaginarios, sino contra una persona concreta que sí responde. Jimmy Pineda lanza el desafío a debate público en vivo. Pero, aquí ocurre lo que jamás quiso que su audiencia viera con calma.
Como se hace vidente, yo acepto de inmediato, no con evasivas, sino con una respuesta directa: “Ahorita mismo, adelante”, y mientras no se conecta, lo señalo con una pregunta igualmente directa, “¿Qué pasó, acepta o no?”. Hasta aquí, si hubiera un “ganador” real, el único gesto verificable de disposición es el mío, porque mientras que Jimmy Pineda presume victoria, al mismo tiempo huye para evitar probar que sus convicciones son bíblicas. ¿Cómo es que hace esto? La persona que dice tener la verdad no teme a la luz, porque la luz en las tinieblas resplandece (cfr. Juan 1:5). Y si supuestamente yo estoy en las tinieblas, entonces no necesitaba mucho esfuerzo para mostrar la luz que supuestamente le acompaña. La victoria está garantizada; pero, para eso debió haber aceptado de inmediato la invitación que yo le estaba haciendo. ¿Perdió la oportunidad? ¿No la supo aprovechar? Más bien, corrió porque sabe muy bien que es él quien está en las tinieblas. Pero luego, para seguir con el cuento de su valentía, me dice lo siguiente:
Dice, con tono de superioridad, que no quiere “debates por escrito ni a través de comentarios”, pero eso es precisamente lo que estuvo haciendo en nuestro breve intercambio, porque mientras rechazaba con la boca lo que practicaba con los dedos, siguió escribiendo, alegando, acusando y empujando condiciones desde el refugio cómodo del comentario. La contradicción no es un detalle menor, porque revela el mecanismo entero. No se opone al debate “por escrito” por amor a la claridad, sino porque le conviene usar la escritura como pasillo de escape, para hablar cuando quiere, como quiere, y retirarse cuando la respuesta lo alcanza.
Cuando yo le dije “ahora mismo”, no estaba improvisando un circo, estaba poniendo a prueba su propia retórica, esa frase de escaparate que ellos repiten como amuleto, que “la verdad no teme ser examinada”. Si eso fuese cierto en el sentido en que lo predican, el camino era sencillo. Entrar, hablar, sostener, y dejar que el auditorio vea con transparencia lo que cada uno cree y cómo lo prueba. Pero en lugar de responder con un sí limpio y varonil, prefirió recurrir al truco barato de la “formalidad”, esa palabra perfumada que suena a seriedad, pero que en este contexto funciona como maquillaje, porque cubre la artimaña de aplazar la confrontación real, y de encuadrar la conversación con una proposición a la medida, diseñada no para buscar verdad, sino para fabricar ventaja.
Y conviene decirlo sin rodeos; lo de “debate formal” y “fecha determinada” no es una muestra de nobleza, es una cortina de humo. Es el modo más cómodo de parecer valiente sin serlo, porque permite presentarse ante los suyos como alguien que “sí quiso”, aunque en la práctica se negó al momento simple, sencillo, casi infantil, de conectarse y hablar. Es como quien se jacta de que peleará, pero solo si le dan ring propio, árbitro propio, horario propio, público propio, y además un guion donde el rival debe aceptar una premisa que no afirma. Eso no es debate, eso es teatro con aplausos programados.
Ahora bien, la pregunta que los deja sin suelo es esta. ¿En qué parte de los evangelios usted leyó que Cristo pidió un “debate formal” con agenda, formato, y fecha pactada para dentro de varios días, cuando la mentira estaba enfrente y la multitud escuchaba? Jamás. Jesús no le dijo al fariseo: “Te envío el formato en el transcurso de los días”, ni le dijo al saduceo, “el domingo a tal hora, por favor, con premisa firmada”. Cristo respondía en el momento, porque la verdad no necesita cita previa para existir, y porque el error, cuando se tolera por conveniencia, se multiplica como levadura. Cuando el engaño habló, el Señor habló. Cuando lo tentaron, contestó. Cuando lo acusaron, refutó. Cuando lo desafiaron, desenmascaró. “Escrito está” fue su espada; pero no dijo, “agendemos”, “estoy cansado”, “voy a dormir”, “no tengo tiempo”, “no estoy cómodo”. Nuestro Señor jamás nos dio ese ejemplo (cfr. Mateo 4:4. Mateo 4:7. Mateo 4:10).
Lo mismo hicieron los apóstoles. En cuanto el error se levantaba, ellos lo enfrentaban. Pablo no esperó a que le imprimieran un programa con “tres rondas y réplica”. En la sinagoga discutía, en la plaza razonaba, y donde la doctrina de Cristo era contradicha, allí mismo la defendía con Escritura y con lógica, porque el evangelio no es un adorno para vitrinas, es luz para el choque real. La Biblia dice: “Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras” (Hechos 17:2). Y cuando el conflicto doctrinal surgía, la respuesta no era una excusa sobre “comodidad”, sino firmeza y claridad, porque “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29)
Así que, si de verdad quieren imitar el patrón bíblico, lo honesto es abandonar ese recurso barato de la “formalidad” como escondite. No estoy diciendo que planificar una conversación sea pecado, sino que aquí la planificación se usa como palanca para imponer términos ventajosos y para evitar el momento decisivo, que es cuando el retador debe aparecer, hablar y sostener su doctrina sin trampas, sin cambiar la carga de la prueba, sin imputar premisas falsas al oponente, y sin llorar “deshonestidad” cuando el otro se niega a firmar la caricatura que ellos mismos dibujaron.
El dilema es simple y no requiere mucha tinta. Si Jimmy Pineda no quiere “debates por escrito”, entonces deje de esconderse detrás de comentarios escritos. Si él dice que la verdad no teme ser examinada, entonces que no tenga miedo del examen cuando se le ofrece. Si presume de valentía, entonces muéstrela donde la valentía se vea, en la voz, en la presencia, en la transparencia, y no en el aplazamiento perfumado que pretende pasar por seriedad mientras huele, descaradamente, a pura triste evasión.
Ante la supuesta “formalidad” de Jimmy Pineda, esta fue mi respuesta. En ella le hago ver que su proposición para debate es deshonesta, al querer que yo pruebe algo que no afirmo. La premisa que Jimmy Pineda propone, es la misma que el detractor les ofrece a otros para debatir, sabiendo que dicha propuesta es sumamente cómoda para él. Pero, eso no funciona conmigo. Esa falacia del hombre de paja no pasa desapercibida para mí.
Mi postura nada tiene que ver con que Dios autorice cierta “clase” de bautizador. Ahora, de que se requiera un bautizador, eso no se discute; pero de ahí a decir que Dios manda cierta clase de bautizador, eso es otra cosa. Y más, cuando se dice que Dios manda que sea “un cristiano quien debe de bautizar”. Yo estoy dispuesto a debatir con el detractor y sus discípulos juntos, si ellos se atreven a probar su convicción a la luz de la Palabra de Dios. Pero jamás aceptaré un debate en el que se me impute una afirmación extraña a mis convicciones. Tenga cuidado, mi estimado hermano, porque el detractor y sus discípulos, siempre intentarán debatir sobre este tema, con una proposición que sea cómoda para ellos. No caiga en el truco.
Así que, ¿en qué texto se establece que solamente un “cristiano ordinario” en su terminología privada, queda jurídicamente autorizado para sumergir a otro en agua? Esa es la cuestión. Si ellos no pueden producir mandato, ejemplo vinculante o inferencia necesaria que establezca esa restricción, entonces su doctrina no es “celo por la pureza”, es legislación humana. Y en tanto que es una legislación humana, es pecado, pues el Señor dijo, “en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres” (cfr. Mateo 15:9)
Así que, cuando Jimmy Pineda me invita a que yo pruebe eso de que “¿Puede un no cristiano bautizar?”, lo que hace es cambiar la carga de la prueba. Tenga en cuenta que son ellos quienes afirman una regla restrictiva, y sin embargo intentan que yo pruebe lo contrario bajo un marco que ellos diseñan. Pero en lógica y en debate honesto, quien restringe debe demostrar la restricción, porque el texto es el tribunal y no el temperamento de un polemista. Si alguien dice que la Escritura obliga a usar un solo recipiente para beber la copa, entonces debe probarlo; y si ellos afirman que el bautismo solo puede administrarlo un sujeto con cierto estatus espiritual, entonces deben probarlo, y no basta con insinuar, ni con nada más decir que “así se hace”, ni con gritar “sectarios”, porque la fe no nace del insulto, sino de lo que la Palabra de Dios dice (cfr. Romanos 10:17).
En esta evidencia, Jimmy Pineda se queja de términos, diciendo, “cambias los términos” y que supuestamente hago separación entre “cristiano y cristiano ordinario”. Ahora, aquí tenemos otra prueba de la deshonestidad que Jimmy Pineda aprendió de su falso maestro, el detractor Fernando Mata. En primer lugar, es falso que yo haga “plena separación entre Cristiano y Cristiano ordinario”. Primero, yo no estoy haciendo “plena separación”; estoy señalando una bíblica distinción entre cristianos que tienen un oficio ministerial y los que no lo tienen. Esto se hace evidente en muchos textos del Nuevo Testamento. Nadie ha cambiado términos bíblicos ni ha redefinido la palabra “cristiano”. El término “cristiano” sigue significando exactamente lo mismo, una persona que ha obedecido el evangelio de Cristo y pertenece a él. Lo que su servidor ha hecho es introducir un adjetivo descriptivo para señalar una diferencia funcional que el propio Nuevo Testamento reconoce. Eso no es manipulación del lenguaje; es análisis conceptual. La Biblia no cambia el significado de “cristiano” cuando distingue entre “los doce” y “la multitud de los discípulos” (cfr. Hechos 6:2). Tampoco cuando habla de apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros frente al resto de los santos, como lo hacen Efesios 4:11-12 y Filipenses 1:1. La distinción no la crea su servidor; la muestra el texto. Cuando yo hablo de un “cristiano ordinario”, estoy hablando de un cristiano que no es apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro. Así que, aunque Jimmy Pineda presuma conocer exactamente el camino de Dios, la triste realidad es que, o es muy mal discípulo, o tiene muy mal maestro, o ambas cosas. Pero que la Biblia muestra una distinción entre un cristiano y un evangelista, eso es una realidad bíblica.
En segundo lugar, es falso que yo esté haciendo una separación como la representa Jimmy Pineda. Por ejemplo, yo hablo de “un cristiano ordinario” y un “obrero evangelista”, mientras que Jimmy Pineda dice que yo hago “plena separación entre Cristiano y Cristiano ordinario”. ¿Nota la diferencia entre lo que yo digo y lo que dice Jimmy Pineda? Él habla de “Cristiano y Cristiano ordinario”, mientras que yo hablo de un obrero evangelista y un cristiano ordinario. Con este cambio de ideas, entre lo que yo digo, y lo que él dice que yo digo, se hace evidente que Jimmy Pineda aprendió muy bien de su maestro a confeccionar hombres de paja, mal representando las convicciones de su contrincante. ¡Es tan fácil luchar contra un hombre de paja! Y Jimmy Pineda sigue los pasos de su falso maestro en esto de confeccionar hombres de paja para derrumbarlos con facilidad. No obstante, aquí se toparon con pared, pues como se hace evidente, les hemos tapado la boca cada vez que se han encontrado con nosotros.
En esta imagen demuestro que yo no me escondo, más bien, publico el enlace para que conecte Jimmy Pineda “ahorita mismo”, donde incluso habilito alternativas de acceso, y aun así, Jimmy Pineda no se conecta. En otras palabras, no hubo “debate en vivo” porque él simple y sencillamente no quiso conectarse. ¿Qué ganó, entonces? ¿A quién enseñó? ¿Qué demostró? ¡Nada! Por eso, la victoria y la celebración del detractor ante el desempeño de su discípulo es ridícula. Nadie gana una carrera cuando no corre, ¿verdad? Nadie domina a un oponente cuando evita presentarse, ¿verdad? Nadie “tapa la boca” a nadie cuando el silencio lo produce el que ha retado a debate. Lo único que es evidente y real es que yo le estoy diciendo que se conecte, y el discípulo del detractor responde con evasivas, con excusas, con condiciones diferidas, con formalidades, con formatos futuros, con la acusación típica de “no aceptas” cuando en realidad estoy más que aceptando el debate. Lo único que hace Jimmy Pineda es provocar, acusar, redefinir, posponer y luego, se proclama vencedor para que su público no se percate de su huida.
El discípulo del detractor y falso maestro Fernando Mata, dice conducirse con “honestidad”, luego de haber presentado cierta “justificación” para no aceptar el reto de conectarse. Dice que no tiene “tiempo”, que lleva a cabo un “rol muy apretado”, que tiene que “trabajar mañana”, ¿qué le parece? Si esto es verdad, ¿entonces qué ha ganado? ¿Qué ha demostrado? ¿Qué cosa nos ha “enseñado”? Las evidencias solamente muestran que no ha presentado ningún argumento, ni por escrito, ni en videollamada, solamente ha presentado justificaciones para evitar conectarse y debatir. ¿Quién en su sano juicio se atrevería a decir que Jimmy Pineda nos ha demostrado algo? ¿Quién dirá, sin pudor alguno, que Jimmy Pineda nos ha enseñado algo? No leemos sino puras excusas; y a esto llama victoria el detractor. Y bueno, ¿qué más puede hacer, ante el ridículo que ha hecho su discípulo? Intentó ponerme una trampa con su “premisa” a modo, y viendo que su servidor no cae en esos trucos baratos, prefirió poner excusas para no conectarse y demostrar que su falsa doctrina es bíblica. Prefirió acusarme de “no querer aceptar”, cuando el que se está negando aquí es él.
Jimmy Pineda insiste y luego confiesa que no puede conectarse porque tiene “un roll muy apretado” y que trabaja mañana, por eso quiere poner fecha, hora y premisa. Es decir, primero se presenta como valiente que reta en público, luego se niega al “ahorita” y, finalmente, acusa deshonestidad al que sí estaba listo. Eso no es amor a la verdad, eso es control del escenario. Pero el debate bíblico no es teatro, y el cristiano no debe amar el teatro de la soberbia, sino la sobriedad de la evidencia. “Examinadlo todo, retened lo bueno”, dijo Pablo (1 Tesalonicenses 5:21). Y si el mismo Mata usó el lenguaje de “tapando la boca”, conviene recordar que la Escritura manda “tapar la boca” a los que enseñan lo que no conviene mediante sana doctrina y corrección, no mediante fanfarronería ni propaganda. “A los cuales es preciso tapar la boca”, dice Tito 1:11. Pero tapar la boca en el sentido bíblico no es callar a otro por intimidación social, sino refutar el error con la verdad, con texto, con contexto, con razón, con mansedumbre y firmeza, porque “el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Timoteo 2:24). ¿Ha visto usted tal conducta en Jimmy Pineda, quien se presentó con mucha valentía a retarme, para luego negarse a debatir en el mismo momento de su reto? ¿Eso es valentía? ¿Eso es “a tiempo y fuera de tiempo”? ¿Eso hace un siervo de la verdad? ¿Eso hizo Jesús? ¿Eso hicieron los apóstoles? ¿Retaron y luego se escondieron tras una fecha posterior?
Lo que queda, entonces, es la realidad desnuda. El detractor y falso maestro Fernando Mata vendió a su audiencia un relato de dominio y victoria, pero las evidencias enseñan otra cosa. Jimmy retó, yo acepté debatir en ese preciso momento, ofrecí conexión inmediata, y Jimmy no se conectó. Esta es la verdad. Luego, vino con el truco de querer debatir una proposición que yo no afirmo, negándose a debatir con lo que él afirma. ¡Quiere debatir lo que yo no afirmo y no quiere debatir lo que él afirma! ¿Notan el truco? No soy yo quien debe mostrar que el inconverso debe bautizar; es él quien debe probar que Dios manda una clase de bautizador, es decir, que Dios manda que sea “un cristiano” quien debe bautizar. Él lo cree, lo afirma; luego, ¿no es él quien debe probar lo que afirma? No quiso, se escondió tras una premisa falsa y bajo una perfumada formalidad. Estos son los hechos.
Y si alguien pregunta quién “ganó”, la respuesta es sencilla y dolorosa para ellos, porque la verdad no pide permiso para lastimar al que anda en el error. Ganó el espectáculo sobre el argumento en la mente de los que prefieren aplauso antes que Escritura. Pero delante de Dios, donde cada palabra ociosa pesa, no gana el que grita “ultramega”, sino el que prueba con la Palabra lo que afirma, y el que se atreve a sostenerlo cara a cara sin trampas, como Pablo dijo, “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). Desde luego, estas instrucciones les quedan grandes a Jimmy Pineda y su falso maestro.
Ante la excusa del tiempo, le hice notar a Jimmy Pineda que no se trata de estar debatiendo toda la noche, como si la verdad fuera una luciérnaga que solo brilla cuando uno se desvela. Luego, jamás le estaba pidiendo que estuviese conectado toda la noche. La idea era que el tiempo que invirtió para estar retando y escribiendo excusas, o discutiendo con otro, ese tiempo era el suficiente para que se conectara y me demostrara que estoy equivocado, y que su doctrina es bíblica. Sin embargo, prefirió gastar su tiempo en vanidades, que demostrar su valentía. Yo compartí el enlace, teléfono y PIN, es decir, dejé la puerta abierta y hasta puse el letrero luminoso, ¡pero no quiso entrar! Claro, ¡el miedo no anda en burro!
Jimmy Pineda me quiere representar como si yo no hubiese aceptado debatir su premisa tramposa, como si la única forma legítima de examinar una cuestión bíblica fuese en la cancha y con el árbitro que ellos mismos se nombran. La verdad no requiere ese teatro, y el apóstol no dijo que “examinadlo todo” significa examinarlo solo donde el adversario se sienta cómodo, sino examinarlo con honestidad y a la luz de las Escrituras en el momento que se requiera (cfr. 1 Tesalonicenses 5:21).
La verdad es que Jimmy Pineda no esperaba mi respuesta inmediata; pero el mismo individuo que pide “comodidad” y “tiempo”, sí tuvo tiempo para discutir con otro, pero no para conectarse conmigo, y ese contraste lo exhibe porque expone que el obstáculo no era el reloj, sino el oponente. En seguida, cuando ya no pueden fingir que no hubo invitación, cae la excusa del sueño.
Jimmy Pineda dice que “ya tenía sueño”, pero que quería “agregar a otro educado”, ¿y qué fue lo que educó? ¡Nada! Y menos a su servidor. Lo único que me mostró fueron excusas para no enfrentarme en el mismo momento que lanzó su reto. Eso fue todo. Pero, si fuese cierto lo que dice, habría ingresado a la reunión, porque cuando alguien de verdad quiere examinar, no se queda en la orilla comentando la temperatura del agua; más bien, se mete y nada. Aquí el problema no es el sueño, el problema es la exposición, porque la exposición obliga a sostener palabras con razones, y en ese punto Jimmy Pineda prefirió el teclado, ya que el teclado permite desaparecer sin que se note la puerta cerrándose.
Lo interesante del caso es que Jimmy Pineda finalmente dice que acepta el reto de conectarse para debatir en ese mismo instante. Sin embargo, hace una petición. Note usted:
Como vemos, Jimmy Pineda intenta mudar el debate de la verdad a otra plataforma, que es una forma elegante de decir que quieren controlar el encuadre. Me dice: “No seas egoísta”, y todo porque cree que yo no aceptaría que nuestra discusión fuese transmitida en otra plataforma. Pero se le salió el tiro por la culata, pues mientras pensaba que yo no aceptaría, mi respuesta fue positiva. Pero, antes de eso, le informo que nuestro intercambio se va a compartir gratuitamente para que todo el mundo lo vea, y así no digan que yo tengo la intención de esconder algo.
Y bueno, mientras Jimmy Pineda insiste, Jimmy Pineda quiere ir a pedirle a mentor, el detractor y falso maestro Fernando Mata, que “reenvíe” el enlace, y en esto la estrategia es transparente. Jimmy Pineda quiere el escenario de Mata como sello de legitimidad ante su propia audiencia, para que si ellos evaden otra vez, entonces al menos puedan decir “no se hizo porque no quiso aceptar nuestras condiciones”, y así fabrican una salida antes de entrar. ¿Cuál fue mi respuesta?
Bueno, antes de ver mi respuesta, es importante que usted tome nota de que Jimmy Pineda ha aceptado conectarse para debatir en ese mismo momento. Sigamos.
Como vemos, Jimmy Pineda acumula acusaciones, y aquí aparece otra falacia, que es la falacia del cargamento, donde en vez de probar una cosa, amontonan dos o tres imputaciones para que el lector sienta peso aunque no haya sustancia. Dice que yo soy “deshonesto” porque no acepté el “debate formal” con fecha, hora, premisa y formato, y además me acusa de no querer que se transmita en el canal del detractor Fernando Mata. Y bueno, aquí viene mi respuesta, la cual puede usted leer en las capturas.
Como usted lo puede corroborar, respondo con algo que, con respecto a procedimiento, es impecable, porque yo no me niego a que el debate se lleve a cabo en la plataforma del detractor, indicando condiciones razonables para evitar trampa técnica, como silenciar mi micrófono. Es más, le indico a Jimmy Pineda que el detractor entre también a la transmisión, con la garantía de que dicha transmisión sea grabada íntegramente para luego ser publicada. ¿Quién se atrevería a decir que tal cosa es injusta? Tales condiciones no son injustas, son más bien un acto de prudencia ante las trampas del detractor (cfr. Proverbios 22:3)
Pero, ¿qué pasó? ¿Me mandó Jimmy Pineda el enlace para entrar a debatir con él y con su falso maestro? ¡No mandó nada! Lo único que hubo fue un rotundo silencio. Que conste, fue él quien hizo la propuesta de que podía llevarse a cabo nuestro debate en ese momento, pero en la plataforma del detractor. Me acosó, incluso, de ser egoísta si no aceptaba tal cosa. Bueno, la acepté, ¿y qué pasó? He aquí lo que sucedió.
Eso fue todo lo que pasó. El detractor hizo una publicación en la página de su iglesia, alabando a Jimmy Pineda por supuestamente estar enseñando y educando a sectarios sobre el tema del bautizador (Ver publicación aquí). Con esa publicación, el detractor nos concedió la evidencia de cómo engaña a sus seguidores. Aquí hemos mostrado el ridículo de Jimmy Pineda, y hemos demostrado que no educó, ni enseñó a nadie, sino que solamente puso excusas. ¿Eso es educar? ¿Eso es enseñar? ¿De eso se siente orgulloso el detractor? La verdad es que no, pues lo único que quiere es engañar a sus pobres lectores. Agradecemos al detractor por darnos otra prueba más de su maldad. Y más aún, vemos cómo Jimmy Pineda, sin pudor alguno, evita corregir al detractor para decirle que las cosas no son así como las cuenta el detractor. Jimmy Pineda se hace cómplice del engaño, siendo el actor principal de esa telenovela que inventó el detractor en unos cuantos minutos.
Entonces, ninguno de los dos quiso entrar al debate en su propia plataforma y, en lugar de eso, el detractor se limitó a contar una fábula para engañar a sus seguidores.
¿Qué vemos, entonces? Que se elogian entre ellos, se levantan la mano, pero cuando llega el momento de probar su valentía, no entran, y luego quieren que yo entre al canal de ellos, y cuando aceptan, se hacen los desentendidos. Lo que vemos aquí, es la anatomía del triunfalismo falso. Se proclama victoria antes de la batalla, se celebra al “campeón” con aplausos internos, y cuando se pide el acto simple de conectarse, aparece el silencio. Y ese silencio es el dato más fuerte de toda esta historia, porque la boca que se “tapa” sola, se tapa por falta de sustancia, no por persecución.
Luego, reaparece el mismo guion que ya habíamos evidenciado, pues Jimmy Pineda me exige que explique a la “audiencia” por qué no acepto su propuesta de debate formal. Pero esa redundancia nada más es para evadir el hecho de que estaríamos debatiendo en ese momento en la plataforma del detractor y falso maestro Fernando Mata. Yo acepté, y estuve esperando el enlace. Pero, en lugar de enviarlo, viene otra vez con el cuento del debate formal, para otro día, con una premisa que mal representa mi postura.
Jimmy Pineda dice que me la pone fácil, y declara: “Ya que hacepta que el hermano Fernando entre pues ahorita mismo le digo que le mande el enlace y debaten el si tiene el tiempo y la comodidad disponible” (sic), ¿leyó con atención? El detractor no puede poner algún pretexto, no se puede excusar con nada, pues según Jimmy Pineda, el detractor y falso maestro Fernando Mata sí tiene “tiempo y comodidad”. Jimmy Pineda no tuvo “tiempo y comodidad” para aceptar el debate en ese momento, pero afirma que su falso maestro sí tiene ambas cosas. Por tanto, uno esperaría que de inmediato el detractor me hiciera llegar el enlace a través de su discípulo. Sin embargo, el tiempo siguió avanzando y el enlace para debatir en ese momento con el detractor no llegaba. ¿Por qué no llegaba? ¿También el detractor tuvo sueño, aunque con la sobriedad suficiente para hacer una publicación donde alabara el supuesto excelente desempeño de su discípulo Jimmy Pineda? ¿Fue en eso donde invirtió todo el “tiempo” y toda la “comodidad” que le quedaba? ¿Qué le parece? Lamentablemente para Jimmy Pineda, su maestro no envió el enlace, no aceptó el debate en ese momento, pero sí mandó un ridículo e infantil mensaje. He aquí lo que el detractor respondió por medio de Jimmy Pineda:
Esta fue la respuesta del detractor y falso maestro Fernando Mata. Me envió un recado con Jimmy Pineda, diciendo: “Te atenderé cuando yo quiera, sectario. Tú no fuiste bautizado en la iglesia de Cristo.” ¿Qué le parece, estimado lector? He ahí una muestra del valor que el detractor tanto presume. Dice, “cuando yo quiera”, ¿cuándo? Pues esta no es la primera vez que el detractor evita enfrentar a su servidor. ¿Qué espera? ¿Más “comodidad”? Recuerde, Jimmy Pineda aseguró que el detractor tenía “tiempo y comodidad” para enviarme el enlace y debatir en ese momento. Sin embargo, el detractor se negó. Según Jimmy Pineda, su falso maestro tenía todos los elementos para entrar al debate, pero el detractor prefirió enviarme un recadito. Y bueno, es fácil decirme “sectario” con recaditos, ¿verdad? Es fácil decirme: “Tú no fuiste bautizado en la iglesia de Cristo” en un recadito, cuando esas dos cosas me las podía haber dicho en su plataforma, al haberme enviado el enlace para debatir en ese momento. Pero no, él cree que es más digno enviarme un recadito de esa naturaleza. Es increíble que haya personas con más de una neurona en su cabeza que sigan creyendo que el detractor es un predicador del evangelio con semejante comportamiento. Él cree torpemente que con su falacia ad hominem tiene el asunto resuelto. Acusar, insultar y agredir cualquiera lo puede hacer, pero otra cosa es probar lo que se dice, ¿verdad? Por mi parte, yo estoy listo para demostrar, en su presencia, todas y cada una de las cosas de que le acuso, de eso no se tenga la menor duda, y la prueba está en que estuve esperando el enlace para debatir en su plataforma, mientras que él se limitó a enviar un carnal recadito.
Entonces, el detractor y falso maestro Fernando Mata no solo proclamó un “ganador” sin debate, sino que cuando se ofreció el debate para él mismo, ambos no quisieron discutir la cuestión en el terreno inmediato donde no podían controlar el micrófono ni el encuadre, y entonces movieron el pleito a la plataforma, al procedimiento, al “formato”, a la “premisa” impuesta y, finalmente, al insulto personal, porque el insulto es el último refugio de quien ya no tiene argumento. Y si Fernando Mata tiene la audacia de decirle a su audiencia que su discípulo “está tapando la boca” a alguien, la evidencia muestra algo distinto, que la boca que se tapó fue la de ellos, no por la fuerza de su doctrina, sino por la ausencia de valor para sostenerla en vivo cuando se les puso el puente, el enlace, el acceso y el momento.
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